angle-left XXXVII Semana de música antigua de Álava. Catedral de Santa María, 6 de septiembre.

XXXVII Semana de música antigua de Álava. Catedral de Santa María, 6 de septiembre.

06/09/2019

Horario: 20:15
Lugar: Catedral de Santa María, Vitoria-Gasteiz
Precio: Entrada con invitación hasta completar aforo.


Jordi Savall, lira de arco, rabel & rebab.

Pedro Estevan, percusiones.

 

PEDRO ESTEVAN cursa estudios de percusión en el Conservatorio Superior de Música de Madrid. En Aix-en-Provence (Francia), estudia percusión contemporanea con Sylvio Gualda y africana con el maestro senegalés Doudou Ndiaye Rose. Asimismo ha estudiado la técnica de « hand-drums » con Glen Velez.


Fue miembro fundador de la Orquesta de las Nubes y del Grupo de Percusión de Madrid. Ha colaborado, entre otras muchas orquestas, con la orquesta Nacional de España, RTVE, Sinfónica de Madrid, Gulbenkian de Lisboa, Orchestra of the 18th Century; también con los grupos Koan, Sacqueboutiers de Toulouse, Paul Winter Consort, Camerata Iberia, AnLeuT Música, Accentus, Sinfonye, Ensemble Baroque de Limoges, The Harp Consort, Ensemble Kapsberger, Orphénica Lyra, Mudéjar y Orquesta Barroca de Sevilla.


Músico ecléctico, se dedica especialmente a la música antigua - Hespèrion XXI, Le Concert des Nations, Laberintos Ingeniosos – y a la música contemporánea con Rarafonía. Como solista ha actuado con la Orquesta de Cámara Nacional de España y con la orquesta Reina Sofía.


Ha intervenido en diversos montajes teatrales de Lluís Pasqual y de Núria Espert. Ha compuesto la música para «Alesio» de Ignacio García May y para «La Gran Sultana» de Cervantes, dirigida por Adolfo Marsillach. Ha sido director musical en el montaje de « El Caballero de Olmedo » de Lope de Vega, dirigido por Lluís Pasqual para el Odeon-Théâtre de l’Europe.


Ha grabado para radios y televisiones en España, Francia, Reino Unido, Noruega, Estados Unidos, Canadá, Japón y Australia y ha participado en más de 100 discos entre los cuales destacan sus propios trabajos : «Nocturnos y Alevosias» y «El aroma del Tiempo». Intervino en el disco de Paul Winter que obtuvo un Grammy en el año 1993.


Es profesor de Percusión Histórica en el ESMUC (Escuela Superior de Música de Catalunya).

 

 

 

JORDI SAVALL es una de las personalidades musicales más polivalentes de su generación. Da a conocer al mundo desde hace más de cincuenta años maravillas musicales abandonadas en la oscuridad de la indiferencia y el olvido. Dedicado a la investigación de esas músicas antiguas, las lee y las interpreta con su viola de gamba, o como director. Sus actividades como concertista, pedagogo, investigador y creador de nuevos proyectos, tanto musicales como culturales, lo sitúan entre los principales artífices del fenómeno de revalorización de la música histórica. Es fundador, junto con Montserrat Figueras, de los grupos musicales Hespèrion XXI (1974), La Capella Reial de Catalunya (1987) y Le Concert des Nations (1989), con los cuales explora y crea un universo de emociones y belleza que proyecta al mundo y a millones de amantes de la música.

 

Con una participación fundamental en la película de Alain Corneau Tous les matins du monde (César a la mejor banda sonora), una intensa actividad concertística (140 conciertos al año) y discográfica (6 grabaciones anuales) y la creación con Montserrat Figueras de su propio sello ALIA VOX en 1998, Jordi Savall demuestra que la música antigua no tiene que ser necesariamente elitista y que interesa a un público de todas las edades cada vez más diverso y numeroso. Su ingente labor en la realización de conciertos y grabaciones es, en palabras del crítico Allan Kozinn en The New York Times (2005), una cuestión «no sólo de recuperación musical, sino más bien de reanimación creativa».

 

A lo largo de su carrera ha grabado y editado más de 230 discos de repertorios de música medieval, renacentista, barroca y del clasicismo con especial atención al patrimonio musical hispánico y mediterráneo; una producción merecedora de múltiples distinciones, como los premios Midem, International Classical Music y Grammy. Sus programas de concierto han convertido la música en un instrumento de mediación para el entendimiento y la paz entre pueblos y culturas diferentes y a veces enfrentados. No en vano fue nombrado en el 2008 fue nombrado «Embajador de la Unión Europea para el diálogo intercultural», y junto con Montserrat Figueras fueron designados los dos «Artistas por la Paz» dentro del programa «Embajadores de buena voluntad» de la UNESCO.

 

Cabe destacar su participación en el descubrimiento y representación de Una cosa rara y Il burbero di buon cuore de Vicent Martín i Soler. También ha dirigido Le Concert des Nations y La Capella Reial de Catalunya en las representaciones de L’Orfeo de Claudio Monteverdi, el Farnace y Il Teuzzone de Antonio Vivaldi y Orfeo ed Euridice de Johann Joseph Fux.

 

Su fecunda carrera musical ha recibido las más altas distinciones nacionales e internacionales; entre ellas, el título de doctor honoris causa por las universidades de Évora (Portugal), Barcelona (Cataluña), Lovaina (Bélgica) y Basilea (Suiza), la insignia de Caballero de la Legión de Honor de la República Francesa, el Premio Internacional de Música por la Paz del Ministerio de Cultura y Ciencia de Baja Sajonia, la Medalla de Oro de la Generalitat de Cataluña y el prestigioso premio Leoni Sonning, considerado el premio Nobel de la música. «Jordi Savall pone de manifiesto una herencia cultural común infinitamente diversa. Es un hombre para nuestro tiempo» (The Guardian, 2011).

 

 

 


PROGRAMA

 

“Oriente – Occidente. Diálogo de las almas”

Diálogo entre las músicas instrumentales de la antigua Hispania cristiana, judía y musulmana, de la Italia medieval y de las músicas de Marruecos, Israel, Afganistán, Armenia y del antiguo Imperio Otomano.

 

 

Alba (Castellón / bereber)

Erotókritos – Danza bizantina (Grecia)

Danza del Viento – Tradición bereber

La Quarte Estampie Royal – Le Manuscrit du Roi (París, s. XIII)

Saltarello – Alfonso X El Sabio (CSM 77-119)

 

 

La rosa enflorece – Tradicional sefardí (Estambul)

Laïli Djân – Tradicional (Afganistán)

Azat astvatsn & Ter kedzo (Oda a la Libertad) – Tradicional (Armenia)

Makām-ı Uzzäl Sakîl "Turna" Semâ’î – Mss. D. Cantemir (324)

 

 

Rotundellus – Alfonso X El Sabio (CSM 105)

Menk kadj tohmi – Tradicional (Armenia)

Nastaran (Naghma instr.) – Tradicional (Afganistán)

Lamento di Tristano - Trecento mss. (Italia, s. XIII)

In pro – Trecento mss. (Italia, s. XIII)

 

 

El Rey Nimrod – Tradicional sefardí

Makām-ı Hüseynī Sakīl-i Ağa Rıżā – Mss D. Cantemir (89)

Alagyeaz & Khnki tsar – Tradicional (Armenia)

Saltarello – Trecento mss. (Italia, s. XIII)

 

 

Con el apoyo del Departament de Cultura de la Generalitat de Catalunya y el Institut Ramon Llull.

 

 


NOTAS AL PROGRAMA

 

Jordi Savall

Respiramos el mismo aire pero vivimos mundos separados. Y sin embargo, es mucho más lo que nos une que los que nos separa. Nos acoge en nuestras deseadas jornadas de estío un Mediterráneo hermoso y azul, el mismo que en su poderosa fuerza se traga los anhelos de tantas y tantas personas, día tras día, haciendo emerger de entre sus aguas la incomprensión y la indiferencia de unos y la ayuda, la unión de las personas y la humanidad de otros. Somos hijos de una historia repleta de conexiones culturales, de pueblos que han surcado las aguas de este mar para mezclarse con otros pueblos que pescaron en sus mismas aguas. No debemos mirar en direcciones opuestas o ver únicamente nuestras diferencias y no lo que nos une.

En el diálogo entre culturas, en la búsqueda de la paz y de la concordia entre las personas de diferentes orígenes y religiones, el idioma de la música se convierte en la expresión humana más sincera, más auténtica. Dice el maestro Jordi Savall que la música tiene la capacidad de unir, “la música y el amor son los últimos reductos que nos quedan para aportar la paz”. La música, en su dimensión más emocional, incluso espiritual, nos une poderosamente en torno a unos ritmos y unas melodías que nacieron hace muchos siglos en un lugar común, sin separaciones ni fronteras, notas que se encuentran en nuestra tradición y en la de todos los pueblos que compartimos la historia del Mediterráneo.

Cuando Jordi Savall se involucró en el proyecto de unir las músicas de Oriente y de Occidente, uno de sus objetivos fue hacernos ver a todos que “el principal problema del mundo actual es la amnesia” y que para construir algo nuevo, un mundo de paz, hay que recordar. El poder evocador de la música, su lenguaje emocional, que “se aprende de niño en forma de canción de cuna y sirve para dialogar con Dios y con los seres perdidos” es el camino más directo para llegar al alma de las personas.

Ha sido el escritor de origen libanés y residente en París, Amin Maalouf, quien de una manera extraordinariamente poética y sincera ha descrito el impacto que le produjo escuchar las músicas de Oriente y Occidente presentadas por Jordi Savall y Pedro Estevan: “No es una experiencia común. Porque a la emoción estética se añade un sentimiento más intenso aún, el de comulgar, como por ensalmo, con una humanidad reconciliada”. Y Maalouf apunta más allá, por encima de la reconciliación y el diálogo entre culturas y religiones, “hay que ir hacia un diálogo de almas. Y es precisamente esto lo que sentimos ante la audición de estas espléndidas melodías procedentes de épocas y tierras diversas. De pronto descubrimos, o redescubrimos, que unas civilizaciones que nos parecían remotas, o incluso enemigas, muestran una cercanía sorprendente, una complicidad sorprendente”.

Jordi Savall parte del respeto absoluto por la identidad musical de cada una de las culturas que vivieron en torno al mediterráneo y más allá, hacia Oriente. Árabes, cristianos y judíos construyeron sus melodías y ritmos en un contexto común, instrumentos, estilos de interpretación y de canto monódico, algo que fue especialmente importante en la Península Ibérica durante la Edad Media.

Quizás sea la historia de algunos instrumentos musicales uno de los aspectos más visibles de esta interrelación cultural tan antigua. Los estudios de organología han descubierto el origen y la evolución de muchos de nuestros instrumentos musicales actuales. Muchos de los más populares, como los de cuerda frotada o pulsada, tienen un origen antiquísimo y vinculado a las culturas que en la Antigüedad poblaron las orillas del Mediterráneo y las tierras de Oriente Medio. Podemos pensar en la iconografía musical que aparece en el arte de Mesopotamia o Egipto, y en la posterior profusión de instrumentos de arco o de cuerda pulsada que predomina en nuestro arte medieval. La difusión de instrumentos como el laúd y el rabel, de claro origen islámico, en la Península Ibérica por ejemplo, fue importantísima a lo largo de la Edad Media, y transcurrió paralelamente a la evolución de las vihuelas de arco que tanto éxito alcanzarían en la Edad Moderna europea en forma de violas o violines. Qué podemos añadir si nos  referimos a la percusión. Imaginamos, así, el origen de nuestra orquesta occidental en la rica y evocadora combinación de instrumentos de aquellas culturas antiguas.

Según Jordi Savall, el hecho de que las culturas orientales hayan mantenido viva la transmisión oral de danzas y canciones de gran antigüedad, ha permitido tanto la conservación de numerosos instrumentos como el laúd, el rabel, el salterio o la lira, como las técnicas instrumentales que se utilizaron durante siglos y sus propios y genuinos sonidos. Por eso, conocer la enorme riqueza musical de las culturas orientales de tradición oral aún viva en sus pueblos y en sus gentes, nos ayuda a conocer mejor cómo pudo ser nuestra música en aquellos tiempos en que las diferencias culturales entre cristianos, musulmanes y judíos no eran tan evidentes. La presencia de imágenes de instrumentistas de las tres culturas, que sabemos que dominaban técnicas instrumentales virtuosas y de gran refinamiento en la corte de Alfonso X el Sabio, en pleno siglo XIII,   en los preciosos Códices de las Cantigas, constituyen un valioso ejemplo de esta relación musical entre pueblos.

Una característica que une a todas estas músicas es su textura monódica y el carácter modal de sus melodías. Fue con la invención y el desarrollo de la polifonía, y posteriormente a la expulsión de los judíos sefardíes y musulmanes de la Península Ibérica, con la presencia cada vez más evidente de la armonía tonal, cuando, en palabras de Savall, el “contagio”, “intercambio y tráfico intercultural” de estas culturas se fue perdiendo, aumentándose las distancias entre la cultura occidental o del norte, y las orientales o del sur. Anteriormente, la siempre sugerente y expresiva ornamentación melódica y la frescura de técnicas interpretativas como la improvisación, fueron comunes entre ellas. Entre las piezas abordadas por Savall y Estevan, las de mayor libertad de interpretación, por el uso de la improvisación, sean los Makam, de origen bereber, extendidos hasta Oriente Medio, a cuyas notas se les atribuyen poderes místicos y espirituales, casi curativos.

Por otra parte, la bellísima tradición musical de la cultura sefardí, cuyos ritmos y giros melódicos, sus formas estróficas, transmiten el refinamiento de sus poesías tradicionales. Verdaderamente, se trata de música viva, que se ha transmitido de generación en generación y que ha viajado por todas las tierras por las que emigraron los judíos sefardíes cuando fueron expulsados de la Península Ibérica. Desde entonces, las canciones sefardíes no perdieron su identidad pero fueron enriqueciéndose con elementos culturales y musicales de las tierras por las que pasaron sus cantores, el norte de África y toda la costa este del Mediterráneo, entre otros lugares. Una de las canciones sefardíes más conocidas es “El rey Nimrod”, personaje legendario a quien la tradición consideró como constructor de la Torre de Babel y enemigo de Abraham. De expresiva belleza es la canción de amor “La rosa enflorece”, también conocida como “Los bilbilicos” [ruiseñores], conservada en la comunidad sefardí de la isla de Rodas.

Recorrieron la Europa cristiana medieval numerosas historias y canciones que se conservaron durante siglos gracias a la tradición oral. Una de ellas, posteriormente conservada en la literatura escrita, fue la leyenda de origen celta de Tristán e Isolda. Fueron muchas las canciones y danzas que circularon en aquella época, como el Lamento di Tristano, danza conservada en un manuscrito italiano del siglo XIII. La música de danza conservó durante siglos ese carácter de improvisación que tuvieron las primeras músicas instrumentales hasta iniciado el Barroco. Algunas de las más antiguas piezas de danza medievales se conservan en libros como el Manuscrito del Rey, conservado en Francia desde el siglo XIII, y los espléndidos códices de las Cantigas de Alfonso X el Sabio.

La música como arte que une a las personas más allá de fronteras culturales, religiosas o geográficas, es la razón de ser de este programa de Savall y Estevan. El propio Jordi Savall lo explicó de la siguiente manera: “El reconocimiento de toda cultura con independencia de su importancia o prestigio es una parte esencial de ese mismo diálogo cultural y también por esta razón nos parece hoy más importante que nunca creer que, con el lenguaje de la música, este intercambio de ideas y emociones (…) es posible y necesario. Como los juglares y los músicos de todos los tiempos, creemos profundamente que, a pesar de nuestras diferencias religiosas y culturales, con la música “se pueden mover nuestros ánimos hacia la audacia y la fortaleza, hacia la generosidad y la nobleza, cosas todas ellas que hacen un buen gobierno”.

 

 


PROGRAMA COMPLETO - XXXVII SEMANA DE MÚSICA ANTIGUA DE ÁLAVA